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Presentación de Boris Kozolchyk* al Congreso de las
Cámaras de Comercio Latinoamericanas, Miami Florida Abril 10, 2003. *Presidente y Director del National Law Center for
Inter-American Free Trade (NLCIFT) Profesor Evo de Concini de la Facultad de Derecho James E. Rogers de la Universidad de Arizona, Tucson, Arizona. © Derechos reservados Boris Kozolchyk,
NLCIFT 2003. |
Presentation by Boris Kozolchyk* to the Latin
American Chambers of Commerce, Miami, Florida, April 10, 2003 *President and Director, National Law Center for
Inter-American Free Trade (NLCIFT) Evo de Concini Professor at the James E. Rogers
College of Law of the University of Arizona, Tucson, Arizona. © All rights reserved Boris Kozolchyk, NLCIFT 2003 |
Las Cámaras de Comercio en el Desarrollo Económico
y la
Estabilidad Política de América Latina
Chambers of Commerce in Economic Development
and
Political Stability in Latin America
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I.
El Derecho como factor de
certidumbre y estabilidad; usos y costumbres y Cámaras de Comercio El estado de derecho como factor de certidumbre y estabilidad social
también es sinónimo del buen gobierno.
Es el buen gobierno quien le provee a cada ciudadano, entre otros
bienes, lo que el gran pensador español José Ortega y Gasset describió como
su continuidad histórica: el poder contar con que su mañana continuará mucho
de lo que es su hoy. Es el estado de
derecho quien le permite al comerciante acostarse a dormir con la seguridad
de que es dueño de sus activos y que se levantará al día siguiente sabiendo
que sigue siendo dueño de los mismos activos. La ausencia de un estado de derecho significa que el mismo
comerciante puede amanecer privado de sus activos, de su profesión y aun de
una forma digna de ganar su sustento, sin que haya intervenido causa natural,
justa y previsible alguna que justifique su pérdida. Si
bien la certidumbre jurídica es una conocida fuerza impulsora del desarrollo
económico y de estabilidad política, menos conocida es la función de los usos
y costumbres del comerciante como componentes del estado de derecho
contemporáneo. Menos conocido aún es
el papel que desempeñan las cámaras de comercio como motores impulsores de
ese desarrollo. Esta función impulsora
es especialmente importante en un momento en el cual el mundo comercial y financiero
reduce sus distancias y se convierte en un mercado global, un mercado en el
que cada comerciante tiene que competir con respecto a la calidad, precio y
celeridad de entrega de sus bienes y servicios. |
I.
The Rule of Law as an
Element of Certainty and Stability; Trade Usage and Custom and Chambers of
Commerce The
rule of law as an element of legal certainty and social stability is also a
synonym of good government. A good
government provides each citizen, among other benefits, what the great Spanish
thinker José Ortega y Gasset described as historical continuity: knowing that
tomorrow will be an outgrowth of today, that one can go to bed at night with
the certainty that one is the master of one’s own assets and wake up with the
same certainty. In the absence of a
rule of law, one can wake up deprived of assets, of a profession and even of
a decent way of earning a living, even though no just or natural cause made
such a loss occur. While the rule of law is a well-known
element of contemporary legal certainty and social stability, the role of
trade usage and custom as an essential component of the rule of law is less
known. Even less known is the role of
chambers of commerce as promoters of development. This component is particularly important at a time in which the
commercial and financial world shortens its distances and becomes a global
marketplace, a marketplace in which each merchant must compete with respect
to the quality, price and speed of delivery of goods and services. |
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II. La
costumbre comercial como factor de certidumbre, igualdad, democracia y
desarrollo económico El
mundo civilizado le debe a la costumbre comercial y al derecho comercial que
de ella proviene la llamada “paz del mercado”. La paz del mercado era una franquicia o autorización concedida
a ciertas ferias y mercados europeos medievales para asegurarles a los
comerciantes extranjeros que comerciaban en ellas que estarían protegidos por
la ley local y serían juzgados en la misma forma que sus colegas
locales. En aquellos mercados donde
no existía la paz del mercado el comerciante
extranjero podía ser tratado como enemigo e incluso podía resultar
responsable (hasta el descuartizamiento) por las deudas contraidas, no por él
ni por los suyos, sino por sus coterráneos, independientemente de quiénes
ellos fueren. Fue esta paz la que
eventualmente creó el llamado tratamiento igualitario o nacional de bienes y
servicios que funciona como la base jurídica de los tratados de intercambio
de bienes y servicios en el mundo, comenzando con el Acuerdo General Sobre
Aranceles y Comercio (GATT, por su sigla en inglés) tras la Segunda Guerra
Mundial y siguiendo, entre otros, con el Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN) en la década de los noventa y concluyendo con la
Organización Mundial del Comercio (OMC) en la actualidad. No
todas las costumbres comerciales tienen un linaje tan distinguido como el de
la paz del mercado. Sin embargo, no
por ello dejan de ser factores de uniformidad jurídica, de certidumbre
comercial y de creación de un estado de derecho democrático. No debe ignorarse que el solo poder de
crear el derecho por medio de la redacción y observancia de la costumbre
comercial sitúa al comerciante y a sus asociaciones en un nivel normativo,
sino paritario, al menos cercano al del gobernante de turno. En uno de sus famosos cuadros, Rembrandt
describía la visita de la asociación de comerciantes de Ámsterdam al palacio
de gobierno y, en contraste con otros residentes de la ciudad, no los
mostraba desprovistos de sus sombreros en gesto de genuflexión ante la
autoridad civil. El cuadro los
muestra portando sus sombreros en gesto de afirmación de su igualdad ante la
autoridad civil; igualdad ésta que provenía de la importancia económica que
les otorgaban los impuestos que ellos pagaban, con los cuales contribuían a
la manutención y crecimiento de su ciudad.
En
nuestro mundo globalizado, el comerciante no sólo contribuye a mucho del
erario público, sino también aporta muchos usos y costumbres. Estos usos y costumbres han ido
sustituyendo, cada día más, a las leyes y códigos comerciales. De hecho, en el tiempo que lleva codificar
una rama del derecho comercial contemporáneo, tales como la de los contratos
o los títulos valores, los cambios radicales en las costumbres convierten a
la pretendida legislación en norma obsoleta.
Piénsese en los cambios provocados por la contratación electrónica y la desmaterialización de los títulos
valores. Estos cambios atañen no sólo
a los contratos sino también a las acciones, bonos, conocimientos y recibos
de embarque y de almacenes generales de depósito, pólizas de seguro
marítimas, etc. Por ello no debe
sorprender que países de gran desarrollo económico tales como los Estados
Unidos de América y Alemania deleguen en las asociaciones de comerciantes el
poder de crear su propio derecho, ya sea por medio de contratos tipos,
contratos maestros o condiciones generales de la contratación. La
creciente importancia de la costumbre comercial no es sólo producto de la
necesidad que tiene el derecho de permanecer sensible a los quehaceres del
mercado contemporáneo; su importancia
se debe además a que es la costumbre comercial la que mayormente facilita la
uniformidad de observancia internacional.
La importancia de normas internacionales uniformes respecto a
productos o servicios industriales es bien conocida. Sin estas normas pocos
fabricantes y distribuidores pueden tener acceso a mercados verdaderamente
mundiales. Debe recordarse que la
competitividad inherente en la globalización convierte al refrán histórico
“barco parado no gana flete” en principio rector del comercio
contemporáneo. Así, la competitividad
requiere de la mayor eficiencia posible en la manufactura, transporte,
financiación y pago de bienes y servicios.
Si un exportador mexicano de hortalizas a Canadá quiere competir con
un exportador norteamericano, tendrá que lograr que el cruce de fronteras de
sus camiones no demore más de lo que demora el mismo cruce por los camiones
de su competidor norteamericano. Si
el cruce del exportador norteamericano demora sólo varios segundos y el cruce
del exportador mexicano demora horas y a veces días, la competitividad de este
último desaparece. Debe mencionarse
que uno de los más importantes factores de celeridad en el cruce de camiones
en la región del TLCAN no es sólo de tipo policíaco sino también
documental. Si el cruce hacia Canadá
lo controlan mensajes electrónicos, el cruce entre los Estados Unidos y México
continúa requiriendo—en forma predominante—documentos escritos. La
anterior disparidad normativa e ineficiencia sólo puede curarse cuando los
países involucrados adopten el mismo método de documentación. Lo mismo sucede con el pago y la
compensación de pagos de cheques y giros bancarios y con la extensión de
líneas de crédito, así como con cualquier otra actividad comercial numerosa o
masiva. Quien reciba los pagos en
forma más tardía o quien no tenga acceso a su línea de crédito hasta que haya
pagado todo lo debido anteriormente, competirá en gran desventaja respecto a
quienes no operan con tales frenos.
Esta eficiencia y celeridad comerciales inevitablemente comienza con
lo que, a falta de mejor término, llamaremos “la mejor práctica o costumbre comercial”. |
II. Trade
Usage as an Element of Certainty, Equality, Democracy and Economic
Development The
civilized world owes to trade usage and custom and to the commercial law that
is derived from it, the so-called “peace of the marketplace”. This peace was a franchise or
authorization granted to certain European medieval fairs and markets to
assure that foreign merchants trading in them would be protected by the same
law that protected their local colleagues.
Where the peace of the marketplace did not govern, a foreign merchant
could be treated as an enemy and made responsible (to the point of being
dismembered) for debts owed by perfect strangers, as long as they were
citizens of the same foreign state or resident of the same foreign city as he
was. Eventually, it was this peace
that gave rise to what is known in our day as the “national” or “equal”
treatment of foreign goods and services in a free trade market or region such
as in the General Agreement on Tariffs and Trade (GATT) at the end of the Second
World War, the North American Free Trade Agreement (NAFTA) in the 1990’s and
presently with the World Trade Organization (WTO). Not
all trade customs enjoy the distinguished lineage of the peace of the
marketplace. Yet, despite their
lesser lineage, they contribute mightily to legal and commercial certainty,
to economic development and to the creation of a democratic state. The mere ability to create law by means of
shaping and obeying customs and practices, places the merchant and his associations
in a normative sphere, if not equal to, at least near that of the civil
authority. In one of his many
masterpieces, the great Dutch artist Rembrandt described a visit by a group
of merchants to Amsterdam’s city hall.
In contrast with other visitors, the painting did not show the
merchants taking off their hats in a gesture of deference to the civil
authority. They appear in Rembrandt’s
painting wearing their hats not in a gesture of defiance of the civil authority,
but of equality of status, an equality derived from their fiscal and economic
contribution to the welfare of the city and state. In our
globalized world, merchant associations contribute not only much of the
public revenues, but also much of the legal systems’ trade usage and custom. These trade usages have begun to replace
the 19th and early 20th century commercial codes. In fact, by the time that a contemporary
commercial code is drafted covering subjects such as electronic contracts,
documents of title and transportation documents or investment securities,
trade usage can well render the codified norm obsolete. Hence, it should not be surprising that
such economically developed countries as Germany and the United States have
gradually delegated to commercial associations the power to create their own
law, be it by means of statutory deference to trade usage or to the binding
power of standardized and “master” contracts or by officially recognizing the
binding power of “general conditions of trade.” The
growing importance of usage of trade is due not only to the need experienced
by reliable and efficient legal systems to remain sensitive to developments
in the marketplace. In addition, it
is due to the need to facilitate international uniformity of commercial
practice by those commercial practices that qualify as among the best. The importance of industrial quality standards or norms is well
known. Without them, few
manufacturers and distributors can gain access to global markets. It must also be kept in mind that competitiveness
associated with globalization transforms the old Spanish refrain “an idle
vessel earns no freight” into a guiding principle of contemporary trade. Thus, competitiveness demands the highest
levels of efficiency and “just in time” delivery from manufacture, transport,
finance and payment systems. If a
Mexican exporter of vegetables to Canada wishes to compete with his United
States’ counterpart, he not only must produce in time, but also he must make
it possible for his or his carrier’s trucks to cross the United States and
Canadian borders in time periods at least similar to those of his
competitor’s trucks or railroad cars.
And if his competitor’s crossings last only seconds (because of
computer bar code readings) and his last days because of documentary
requirements, among other reasons, then the Mexican exporter’s
competitiveness is lost. Thus, one of
the main obstacles to “just in time delivery” between Mexico and the United
States continues to be—to a significant extent—reliance on documentary
requirements instead of computer generated messages. The
preceding normative disparity and inefficiency will only be cured when the
trading nations involved adopt the same messages and the same system of
sending, certifying and authenticating messages for purposes of
documentation. The same is true with
the financing and payments of exports and imports and the clearing of
payments by means of checks and banking drafts. Whoever receives his financing or payment at a later time will
also continue to operate at a significant disadvantage vis-à-vis his
competitor. The needed celerity and
efficiency starts with what, for lack of a better term, I refer to as the
best commercial custom or practice. |
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III. La Mejor
Practica y Costumbre Comercial La
mejor práctica y costumbre comercial refleja en primer término una eficiencia
de índole preponderantemente económica, tal como la reducción de los costos
de operación por medio de una nueva tecnología. Por ejemplo, las prácticas comerciales basadas en embarques por
medio de contenedores son, desde un punto de vista puramente económico,
mejores que las basadas en lo más altos costos de la estiba manual de cada
bulto. Pero la mejor práctica y
costumbre comercial también contiene factores jurídicos tales como: 1) la
equidad o tratamiento justo a todos los participes en el uso o costumbre; y
2) la economía procesal en caso de disputas entre los participantes. Una buena práctica comercial no puede, por
ejemplo, concederle al vendedor o exportador todos los beneficios de la
contratación a cambio de ningún beneficio, o un beneficio mucho menor al
comprador. De ser una práctica
leonina o explotadora de la debilidad contractual de una parte por la otra
parte o partes, el uso o costumbre comercial que incorpore tal práctica no
durará mucho en un mercado internacional libre de dominio monopolístico. Tal fue, por ejemplo, el destino del
conocimiento de embarque marítimo británico a fines del siglo XIX. Al decir de un embarcador norteamericano
de algodón de aquella época: “Este documento exime al naviero de toda
responsabilidad por cualquier acto, en cualquier lugar y en cualquier
momento. Así las cosas, ¿por qué debo
yo pagar por ese conocimiento lo mismo que tendría que pagar si el naviero se
hiciese responsable de lo sucedido a mi carga?” Al perder Inglaterra su monopolio virtual respecto a los
embarques en el Atlántico Norte, y ya en condiciones de libre competencia, la
práctica del conocimiento de embarque totalmente eximente de responsabilidad
fue reemplazada por un conocimiento de embarque mucho más vinculante y
equitativo. Debe enfatizarse que la
práctica monopolística, por sí misma, constituye la práctica más antitética
al libre y buen comercio. Tal como lo
heredó América Latina de España y Portugal, el triunfo comercial en los
tiempos coloniales era sinónimo del privilegio o franquicia monopolística
otorgada por la corona; en tiempos de independencia, de la “conexión”,
“palanca” o “participación” estatal del monopolista privilegiado. El triunfaba y triunfa porque su
privilegio es tal que excluye a los no privilegiados. La
economía procesal de una buena práctica comercial es aquella que reduce al
mínimo la intervención de los tribunales en la resolución de controversias,
sobre todo entre los participantes habituales en una práctica. Tómese como ejemplo lo que sucede entre
los bancos intervinientes en la presentación de documentos al amparo de un
crédito documentario o carta de crédito.
La práctica comercial adoptada por las Reglas y Usos Uniformes sobre
Créditos Documentarios de la Cámara de Comercio Internacional proveía lo
siguiente: de demorarse más de 7 días el banco examinador y pagador en el
examen de los documentos y en su regreso al banco presentador, éste último y
su cliente tienen el derecho de tratar a los documentos como aceptados y
al crédito como pagado. Es decir, esta práctica no requiere que el
banco presentador de documentos en forma diligente acuda a los tribunales y
presente un juicio por daños y perjuicios por incumplimiento de una promesa
expresa o tácita. Al contrario, lo
autoriza a que debite la cuenta del banco pagador en sus propios libros o en
los libros de un tercero. De esa
forma, en vez de tener que invertir años en una costosa contienda judicial,
esta buena práctica bancaria le permite al banco o al beneficiario diligente
obtener el valor literal de la carta de crédito de forma inmediata. |
III. The
Best Commercial Custom and Practice A good
commercial practice reflects a purely economic efficiency in terms of cost
effectiveness, as realized when a new technology is introduced. For example, the containerization of
shipments is, from a cost effectiveness standpoint, superior to the practice
that relies on the manual handling of each load. Yet, the best practice is also one that contains strictly legal
components such as 1) equitable or equal treatment of participants; and 2)
procedural economy when disputes arise.
A good commercial practice cannot be one that gives, for example, all
the benefits of a sales agreement to the seller-exporter and none to the
buyer-importer. An exploitive or
unconscionable practice will not last long in a market free from monopolistic
domination. This was the case of the
English ocean bill of lading at the end of the 19th century. As described by a United States cotton
exporter of the time, “This document exempts the carrier from liability for
any act, at any place and any time.
This being the case, why should I have to pay for it as if the carrier
became responsible for what happened to my shipment?” Once Britannia no longer ruled the North
Atlantic waves, and under free trade conditions, the complete disclaimer
practice of the English bill of lading was replaced by a much more equitable
document and practice. It must be
emphasized that the monopolistic practice by itself is the most antithetical
practice to free and good commerce.
As inherited from Spain and Portugal, commercial success during
colonial days largely meant a royal grant or monopoly; during independence
days it has meant enjoyment of the right “connection,” “lever” or state
“participation.” The privileged
merchant succeeded and continues to succeed because his privilege is such
that it excludes all the non-privileged.
The
procedural economy of a good commercial practice is that which reduces to a
minimum judicial intervention in the administration of disputes, especially
among the regular participants in a commercial practice. Consider, for example, what takes place
among the banks that participate in the presentation and payment of letter of
credit documents. The banking
practice adopted by the International Chamber of Commerce Uniform Customs and
Practice for Documentary Credits provides that if a paying bank delays its
examination of documents beyond the prescribed seven day period, the
presenting bank can deem the documents as accepted and the credit as
paid. In other words, this banking
practice does not require the presenting bank to file a court action against
the paying bank to demand breach of contract and payment of the amount
due. On the contrary, it authorizes
the presenting bank to debit the account of the paying bank or to credit its
own account either with itself or with a third party reimbursing bank. Accordingly, this banking practice saves
the aggrieved parties many years of litigation, costs and expenses and
enables the presenting banks to obtain payment immediately upon the paying
banks’ default. |
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IV. La
Colaboración de las Cámaras de Comercio Latinoamericanas y el NLCIFT en la
creación de Leyes y Buenas Practicas Comerciales Hemisféricas Si
bien es cierto que la Cámara de Comercio Internacional, al igual que otras
organizaciones, cámaras y asociaciones profesionales internacionales, han
contribuido mucho a la uniformidad y certidumbre comercial internacional con
reglas tales como las UCP 500, ISP 98, E-UCP e ISBPD para créditos
documentarios, INCOTERMS (para compraventas internacionales), URDG (para
garantías a primera demanda) y otras, el mercado común latinoamericano en
ciernes requiere una participación mucho más activa de sus cámaras de
comercio. La Cámara de Comercio
Internacional y otras agrupaciones internacionales reflejan por lo general
los puntos de vista de los principales participantes en los mercados
globales, y no siempre los problemas a los que se enfrentan los mercados
regionales como los de Latinoamérica.
Tómese como ejemplo el problema de la incertidumbre de los poderes
notariales en Latinoamérica. Es muy
frecuente que un poder suficiente en su país de emisión no lo sea en el país
vecino. Por tanto, no resuelve el
problema de una contratación rápida y efectiva el adoptar una regla
internacional proveniente de países en los cuales los poderes notariales no
causan los mismos problemas. Ha
llegado la hora en que las Cámaras de Comercio de Latinoamérica ayuden a
identificar los obstáculos negociales y jurídicos que más frenan al comercio
hemisférico. Por ejemplo, ¿cuáles son
los problemas más comunes con los contratos celebrados entre los miembros de
las diversas cámaras? O, ¿cuáles
problemas dificultan el préstamo comercial transnacional? O, ¿cómo curar la incertidumbre registral
que afecta a los préstamos con garantías mobiliarias, inmobiliarias, o la de
los estados financieros que afecta al crédito e inversión en las sociedades
comerciales? Una vez identificados, los problemas deberán ser
resueltos con la participación activa de las cámaras de comercio y otras
agrupaciones profesionales afectadas. El
NLCIFT, creado en 1992 en los Estados Unidos precisamente para facilitar la
implementación jurídica del TLCAN con Canadá y México, ha participado como
co-autor de leyes y compilaciones de usos y costumbres en cooperación con
gobiernos latinoamericanos, al igual que con cámaras de comercio y
agrupaciones profesionales regionales.
En la víspera de un mercado común hemisférico, el NLCIFT aprovecha
esta ocasión para manifestar su mejor disposición para trabajar con las
cámaras de comercio latinoamericanas en la facilitación jurídica del mercado
regional. Varios proyectos
auspiciados por el NLCIFT prometen ser de gran ayuda al comercio y la
inversión hemisférica. Uno de ellos
involucra a una Ley Modelo uniforme para facilitar el crédito con garantía
mobiliaria al pequeño y mediano comerciante.
Esta Ley Modelo se adoptó por la Organización de Estados Americanos
(OEA) hace apenas un año y ahora ya está siendo considerada por varios
congresos del hemisferio. Economistas
del Banco Mundial han estimado el impacto de esta Ley Modelo en exceso de un
10% del Producto Interno Bruto del país adoptante. Posiblemente sea mucho más, ya que el Banco Central del Brasil,
en un estudio reciente, estimaba que más de una tercera parte de los
intereses cobrados en préstamos comerciales eran el resultado de los costos y
riesgos del proceso de cobranza del préstamo. Es
vital que las cámaras de comercio participen en el proceso de promulgación de
esta ley, ya que ella abrirá fuentes de crédito comercial a tasas de interés
mucho más bajas que las prevalecientes en América Latina. Varios de los bancos más importantes en el
crédito hemisférico le han hecho saber al NLCIFT que ellos estarían
dispuestos a prestar con base a tasas de interés cercanas a la de los Estados
Unidos y Canadá si el país en cuestión adopta la Ley Modelo de la OEA. Lejos de ser altruista o dadivoso, este
ofrecimiento ha sido hecho con fines de lucro. Pero es un lucro basado en tasas de interés mucho menores que
las prevalecientes en América Latina y así puede serlo porque refleja un
riesgo mucho menor que el que enfrentan los prestamistas sin las garantías
mobiliarias de la Ley Modelo. Esta
Ley Modelo contiene un Anexo denominado IAREDS (sigla en inglés para las
Reglas Uniformes Sobre Firmas y Documentos Electrónicos) para facilitar la
contratación y registro electrónicos.
IAREDS permitirá que un préstamo sea obligatorio a pesar de no haber
sido efectuado por escrito en el sentido tradicional de este término; de
igual manera permitirá el registro de la prenda o gravamen mobiliario en
registros electrónicos nacionales y hemisféricos. Otro
proyecto del NLCIFT de gran impacto crediticio regional es el que facilitará
el préstamo inmobiliario hemisférico por medio del impulso a la llamada
bursatilización, titularización o securitización de carteras hipotecarias. Se trata de poder situar tal cartera, proveniente de mercados latinoamericanos,
debidamente garantizada, en mercados secundarios o de inversionistas
numerosos. Este proyecto le ofrece la certidumbre de financiamiento al
constructor de vivienda o de establecimientos comerciales, siempre y cuando
el inversionista tenga la misma certidumbre de reintegro de su
inversión. Con la participación de
las cámaras de comercio de Latinoamérica este proyecto se podría llevar a una
mucho más rápida y efectiva conclusión, ya que el mismo requiere no sólo la
mayor certidumbre jurídica registral y negocial, sino también de una bien
seleccionada oferta de obligaciones hipotecarias o prendarias. El
NLCIFT ha colaborado ya con entidades regionales tales como FELABAN respecto
a los usos y costumbres bancarias, y con asociaciones de supervisores de
bancos respecto a mejores estándares de transparencia y contabilidad
bancarias, así como con universidades y otros centros de investigación y
estudio en Latinoamérica. Nos
gustaría mucho colaborar con todos los sectores representados en las cámaras
de comercio aquí reunidas, tales como los importadores y exportadores, los
aseguradores, los transportistas, los distribuidores y tenedores de
franquicias, entre muchos otros. El
propósito de esta colaboración es la creación de un nuevo derecho comercial
como base para un robusto mercado de bienes y servicios hemisféricos. Este derecho, enraizado en las mejores
prácticas comerciales, es la mejor respuesta a las necesidades del ingente mercado. Estamos a vuestra disposición en el
NLCIFT, los instamos a que se hagan miembros del mismo y quedamos en espera
de vuestra respuesta, ojalá positiva.
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IV. Collaboration between the Latin American
Chambers of Commerce and the NLCIFT in the Creation of Hemispheric Laws and
Good Trade Practices It is
true that the International Chamber of Commerce, as well as other
international public and private organizations, have contributed much to the
uniformity and certainty of international trade with sets of rules such as
the UCP 500, ISP 98, E-UCP and ISBPDC (for letters of credit), INCOTERMS (for
international sales) URDG (for first demand guarantees), etc. However, the expected free trade area of
the Americas requires a much more active involvement of its chambers of
commerce. Generally speaking, The
International Chamber of Commerce (ICC) and other international groups
reflect the views of global market participants and not necessarily the
problems faced by regional markets such as Latin America.. Consider, for example, the problem of the
uncertainty of powers of attorney in Latin America. Often as not, a power of attorney that is sufficient for the
purposes outlined in the country of issuance fails to enable such a purpose
in a neighboring country.
Consequently, a quick and effective contractual negotiation will not
be enabled by well-intentioned international treaties or model laws if powers
of attorney are presumed to be internationally effective by the drafters of
such treaties or model laws. The
time has arrived for the chambers of commerce of Latin America to start
identifying the legal and transactional obstacles to free trade in the
Americas. For example, what are the
most common obstacles to contracts among members of the various chambers of
commerce? Or what other
(transactional and legal) problems make international loans so difficult to
obtain in Latin America? Or how can
the transactional and legal uncertainty that plagues the land and commercial
registry systems in Latin America be cured?
Or how can the distrust of corporate and financial institutions’
financial statements be corrected? Or
how can access to the national and international market be made possible for
the small as well as the large sized members of the respective chambers of
commerce? And so on. Founded
in 1992, the NLCIFT is the United States entity in charge of facilitating the
legal implementation of the NAFTA (with Canada and Mexico) and, as such, it
has participated in the drafting of laws and compilations of customs in
cooperation with public and private sector entities in the NAFTA region and
now, increasingly, throughout the rest of the Western Hemisphere. In view of a hemispheric free marketplace,
the NLCIFT wishes to work with the chambers of commerce of the Americas in
the legal facilitation of hemispheric trade.
Various NLCIFT projects, by now laws or compilations of customs in
force in various countries, promise to be of considerable assistance to
trade, investment and economic development.
One of these projects involves the enactment of an Organization of
American States Model Law on asset based and secured lending, particularly
beneficial for small and medium sized businesses that presently lack such a
credit. The Model Law was adopted by
the OAS approximately one year ago and it is presently being considered for
adoption by Western Hemisphere countries.
World Bank economists have estimated its impact to be in excess of 10%
of an adopting nation’s GDP. This
percentage could be considerably higher since, as determined by a recent
study of the Central Bank of Brazil, more than one third of the cost of
commercial credit in that country is caused by risks and uncertainties in the
process of collecting loans. It is
vital that the chambers of commerce of Latin America participate in the
process of enacting the Model Law because it will open up sources of
commercial credit at much lower rates of interest than those that now prevail
in Latin America. Some of the most
important commercial credit bankers in the world have informed the NLCIFT
that they are prepared to lend to their colleagues in Latin America at
interest rates approximating those of the United States, Canada and Europe if
the Model Law and its Appendix, the Inter-American Rules for Electronic Documents
and Signatures (IAREDS) are adopted.
This will facilitate electronic contracting (especially secured loans)
and the operations of a commercial electronic registry. IAREDS will make it possible for searches,
registrations, authentications and certifications of liens or freedom thereof
to be issued among the registries and their users on a national and
hemispheric basis. Another
NLCIFT project of considerable regional credit impact involves the so- called
securitization of mortgage backed loan portfolios. It attempts to facilitate the placement of these portfolios
with secondary markets. This project
provides the certainty of financing at reasonable rates of interest to
builders and developers of commercial and industrial property, as well as of
low-income housing. With the
participation of the chambers of commerce of Latin America, this project will
be able to provide its manifold benefits much more quickly and effectively
because it requires not only certainty of good registry title but also a
well-selected supply of mortgage and pledge obligations. The
NLCIFT has collaborated with regional entities such as FELABAN with respect
to some trade usages, as well as with associations of bank supervisors in
order to attain better standards of transparency and disclosure of financial
information in the Americas. It also
has close working relationships with some of the leading universities in
Latin America. We would very much
like to work with each of the sectors represented in the Latin American
chambers of commerce in projects that range from customs and transportation
law and practice to commercial and construction credit facilitation. We would also like to cooperate with your
exporters and importers, carriers, insurers, franchisors and franchisees,
among others, in the standardization of their documents. This cooperation should produce more
robust commercial laws to support the growing market for hemispheric goods
and services. Such a law would be
rooted in the best commercial practices of the region. At the NLCIFT, we welcome your membership,
we remain at your disposal and await your hopefully positive response. |